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Teseo, el minotauro y otros datos de interes

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Teseo, el minotauro y otros datos de interes

Mensaje por Fenriz el Dom Mar 06, 2011 7:19 am

El rey Minos
Minos: en la mitología griega, legendario soberano de Creta.
Algunos escritores antiguos identificaban a varios reyes con ese nombre, especialmente Minos el Viejo y su nieto Minos el Joven, pero esta distinción nunca aparece en los textos.
Minos era hijo de Zeus.
Desde la ciudad de Cnosos, Minos colonizó muchas de las Islas del Egeo, y en general era considerado un gobernante justo.
Se cree que Minos encontró la muerte en Sicilia y se convirtió entonces en uno de los jueces de los muertos en el mundo infernal.
Las leyendas referidas a Minos tienen probablemente una base histórica y reflejan la época en que Creta dominaba la región del Egeo y algunas ciudades de Grecia estaban sometidas a los reyes de Cnosos.
Minos reinaba desde hacía mucho tiempo cuando sucedió la muerte de su hijo en Atenas.
Minos era hijo de Zeus y Europa.
Los cretenses alcanzaron un elevado nivel cultural entre los años 3000 y 1100 a.C. Según una leyenda posterior, su primer rey fue Minos.

El Minotauro
Minotauro: en la mitología griega, monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre.
El Minotauro era hijo de Pasífae, reina de Creta, y de un toro blanco como la nieve que el dios Poseidón había enviado al marido de Pasífae, el rey Minos.
Cuando Minos se negó a sacrificar el animal, Poseidón hizo que Pasífae se enamorara de él y diera a luz al Minotauro.
Después del nacimiento del Minotauro, Minos ordenó al arquitecto e inventor Dédalo que construyera un laberinto tan intrincado que fuera imposible salir de él sin ayuda. Allí fue encerrado el Minotauro.
Al Minotaruro lo alimentaban con jóvenes víctimas humanas que Minos exigía como tributo a Atenas.
Minos se negó a sacrificar un toro en honor del dios Poseidón, ya que era un ejemplar magnífico. Poseidón lo castigó volviendo al toro furioso e inspirando a Pasífae un amor irresistible por el animal. Más tarde Pasífae engendraría a Minotauro.
El Minotauro era fruto de los amores de Pasífae, la esposa de Minos, con un toro que Poseidón hizo surgir de las aguas.
En cada novilunio había que sacrificar un hombre al Minotauro, pues cuando el monstruo no tenía con qué satisfacer su hambre se precipitaba fuera para sembrar la muerte y la desolación entre los habitantes de la comarca.

El Laberinto
Entre los laberintos más famosos de la Antigüedad se destaca el de Creta, una fantasía derivada, con toda seguridad, de la complicada planta del palacio de Cnosos.
Según la mitología griega, Dédalo construyó este laberinto para encerrar al Minotauro, una bestia sanguinaria con cuerpo humano y cabeza de toro.
Dédalo: en la mitología griega, el arquitecto e inventor que diseñó para el rey Minos de Creta el laberinto en el que fue aprisionado el Minotauro, un monstruo comedor de hombres que era mitad hombre y mitad toro. El laberinto fue tan hábilmente diseñado que nadie podía escapar del Minotauro.
La capital de Minos era célebre por un curioso edificio que existía en ella, el Laberinto, cuyos corredores tenían un trazado tan complicado que quien penetraba en él no podía salir jamás.

Teseo
Teseo: en la mitología griega, el mayor héroe ateniense.
Teseo es hijo del rey Egeo de Atenas, o de Poseidón, y de Etra, hija del rey Piteo de Trecén.

Infancia de Teseo
Teseo se educó en Trecén
A los dieciséis años Teseo fue a Atenas a visitar a Egeo como su hijo.
Viajó de Trecén a Atenas por tierra para despejar el camino de bandidos y monstruos e infligir el mismo tipo de muerte que ellos habían dado a sus víctimas. Entre los villanos que mató estaban Escirón, Sinis y Procrustes.

Primera llegada de Teseo a Atenas
Teseo llegó a Atenas con una espada y un par de sandalias que Egeo había dejado a su hijo en Trecén. Medea, la mujer de Egeo, intentó envenenarlo, pero en cuanto Egeo reconoció las prendas familiares, proclamó a Teseo su hijo y heredero y desterró a Medea.

Exigencias del rey Minos a Atenas
De acuerdo con la leyenda ática, Minos fue un tirano que tomó medidas severas para vengar la muerte de su hijo Androgeo a manos de los atenienses. A intervalos regulares exigía de Atenas el tributo de siete jóvenes y siete doncellas para ofrecerlos en sacrificio al Minotauro.
Un día, el rey Minos recibió una noticia espantosa: el hijo que era su alegría y su orgullo acababa de morir asesinado en Atenas. El corazón de Minos pedía venganza. En un rapto de ira, reunió su ejército y lo mandó contra Atenas, la ciudad no estaba preparada para este ataque, no pudo ofrecer resistencia seria y pronto los atenienses tuvieron que pedir la paz. Minos recibió con severidad a los embajadores. Después de un silencio de mal presagio, les dijo: «Habéis matado a mi hijo, la esperanza de mi vejez, y he jurado vengarme de manera terrible. Os ofrezco la paz, pero con una condición: cada nueve años, Atenas enviará siete muchachos y siete muchachas a Creta para que paguen con su vida la muerte de mi hijo.» Un estremecimiento corrió por la asamblea cuando el rey dijo que aquellos muchachos serían arrojados al Minotauro para que los devorara. Una luna nueva sí y dos no, entregaría uno de ellos al monstruo que, hasta entonces, sólo había saciado su apetito con malhechores.
Los atenienses tuvieron que aceptar la propuesta de Minos pero le arrancaron una condición: si uno de los jóvenes atenienses conseguía matar al Minotauro y salir del laberinto no sólo habría salvado su vida, sino la de sus compañeros y Atenas sería liberada para siempre de tan atroz obligación.

La aventura de Teseo y el Minotauro en general
Sus primeras aventuras incluyen el encuentro con el Minotauro, un monstruo mitad hombre, mitad toro, que estaba encerrado en el laberinto del palacio de Minos, rey de Creta.

Teseo se ofrece para ir a Creta
El héroe griego Teseo se mostró dispuesto a acabar con esos sacrificios inútiles y se ofreció como víctima.
Cuando el barco iba a zarpar por tercera vez, llegado el momento de echar suertes, Teseo, hijo único del rey, dio un paso al frente y, sin someterse a sorteo, ofreció su vida por la salvación de la ciudad.

El barco que iba a Creta
El navío llevaba siempre (en los tres viajes) velas negras, como signo de luto.
Al día siguiente al auto ofrecimiento de Teseo, él y sus compañeros subieron a bordo.
El rey Egeo convino con su hijo que si a Teseo le favorecía la suerte, el navío que les volvería al país enarbolaría velas blancas.

Teseo y Ariadna
Ariadna: en la mitología griega, hija de Minos, rey de Creta, y de Pasífae, hija de Helios, el dios del sol.
Cuando Ariadna vio a Teseo, se enamoró de él y se ofreció a ayudarlo si le prometía volver a Atenas y casarse con ella.
Cuando Teseo llegó a Creta, la hija de Minos, Ariadna, se enamoró de él. Una vez en Creta, los jóvenes fueron conducidos a una casa en las afueras de la ciudad donde debían permanecer bajo custodia hasta que llegara el momento. La prisión estaba rodeada de un gran jardín que lindaba con el parque por donde las hijas del rey Minos, Ariadna y Fedra, solían pasear.
Estando Teseo prisionero en Cnosos, un día el carcelero se acercó a Teseo y le dijo que en el parque había alguien que quería hablarle. Muy sorprendido, el joven salió y se encaminó allí, donde encontró a Ariadna, la mayor de las dos princesas; tanto la conmovieron el aspecto y porte del mancebo que decidió ayudarle a matar al Minotauro. «Toma este ovillo de hilo —le dijo- y cuando entres en el laberinto, ata el extremo del hilo a la entrada y ve deshaciendo el ovillo poco a poco. Así tendrás un guía que te permitirá encontrar la salida.» Le dio también una espada mágica. Al separarse, Ariadna le preguntó, con voz conmovida: «Te salvo con peligro de mi propia vida; si mi padre sabe que te he ayudado, su cólera será terrible. ¿Me salvarás tú también?» Y Teseo se lo prometió.
Ariadna ayudó a Teseo a salir dándole un ovillo de hilo que él sujetó a la puerta del laberinto y fue soltando a través de su recorrido.
Ariadna le dio un ovillo de hilo, que había recibido de Dédalo, el inventor y diseñador del laberinto. Sujetando un extremo en la puerta y devanando el ovillo a medida que entraba, Teseo encontró al Minotauro y lo mató. Así, rebobinando el hilo, fue capaz de salir del lugar.
Dédalo reveló el secreto del laberinto sólo a Ariadna, hija de Minos, y ella ayudó a su amante, el héroe ateniense Teseo, a matar al monstruo y escapar.
Teseo dentro del laberinto
Teseo fue conducido al Laberinto a la mañana siguiente de haber hablado con Ariadna.
Teseo, cuando estuvo tan lejos que no veía la luz del día, tomó el ovillo, ató el extremo del hilo al muro y fue desenrollándolo a medida que avanzaba por los corredores. Durante un largo rato sólo oía el eco de sus pasos. Pero, de pronto, el silencio fue turbado por un ruido sordo, como el mugido lejano de un toro furioso. El ruido se iba acercando, pero Teseo caminaba animoso. Penetró en una gran sala y se encontró frente al terrible Minotauro, que bramando de furor se lanzó contra el joven. Era tan espantoso que Teseo estuvo a punto de desfallecer, pero logró vencerlo con la espada mágica que le había dado la princesa.
Para salir del Laberinto, a Teseo le bastó con seguir el hilo de Ariadna, en sentido inverso, y pronto pudo atravesar la puerta que tantos jóvenes habían franqueado antes de él para no volver a salir jamás.
Cuando Teseo se encontró con el Minotauro dormido, golpeó al monstruo hasta matarlo y salvó también a los demás jóvenes y doncellas condenados al sacrificio haciendo que siguieran el recorrido del hilo hasta la entrada.

Regreso de Creta a Atenas
Cuando los jóvenes atenienses estuvieron dispuestos a reembarcar para volver a sus casas, Teseo llevó a bordo en secreto a Ariadna y también a Fedra, quien no quiso abandonar a su hermana.
Durante el regreso de Teseo a Atenas, sobrevino una tempestad y tuvieron que refugiarse en la isla de Naxos; vuelta la calma, quisieron continuar el viaje, pero Ariadna no aparecía. Buscaron por doquier y la llamaron hasta que el eco repitió su nombre, pero fue en vano. Finalmente dejaron su búsqueda y se hicieron a la mar. Ariadna, extraviada en el bosque, estaba dormida, agotada. El navío ya había zarpado cuando Ariadna despertó y encontró al fin el camino a la playa. Gritó, lloró; todo fue inútil. El navío apenas se dibujaba en el horizonte. A Ariadna, extenuada, se le nublaron los ojos y cayó al suelo sin sentido.
Llevando a Ariadna con ellos, Teseo y sus compañeros se internaron en el mar hacia Atenas. En el camino se detuvieron en la isla de Naxos. De acuerdo con una leyenda, Teseo abandonó a Ariadna, zarpando mientras ella estaba durmiendo en la isla.
De acuerdo con otra leyenda, Teseo dejó a Ariadna en tierra para que se recuperara del mareo mientras él volvía al barco donde necesitaba hacer algunos trabajos. Un fuerte viento lo arrastró a alta mar. Cuando finalmente pudo volver, descubrió que Ariadna había muerto.
Cuando el navío penetró en el puerto de Atenas y Teseo y sus compañeros desembarcaron, el pueblo estalló en aclamaciones.

Ariadna y Dionisos
Cuando Ariadna, perdida en la isla, volvió en sí, vio acercársele un alegre cortejo, acompañado de flautas y címbalos. Pronto pudo distinguir un carro de oro tirado por mansos leones; sobre el carro iba el joven más bello que la princesa vio jamás. Era Dionisos, dios del vino, quien dijo a la muchacha: «Si quieres ser mi esposa, te volveré inmortal.» Ariadna le tendió la mano y Dionisos la subió junto a sí en el carro. Después de un viaje triunfal por la Tierra, el dios la llevó a su morada eterna.

Suicidio del rey Egeo
A su vuelta a Atenas, Teseo olvidó izar una vela blanca que, de acuerdo a lo acordado, representaba su victoria sobre el Minotauro. Egeo, al ver una vela negra, creyó que su hijo había muerto y se arrojó desde una altura rocosa al mar, que desde entonces se conoce como mar Egeo.

Creta después de la muerte del Minotauro
Encolerizado por la fuga, Minos encarceló a Dédalo y a su hijo Ícaro en el laberinto. Aunque los prisioneros no podían encontrar la salida, Dédalo fabricó alas de cera para que ambos pudieran salir volando del laberinto. Ícaro, sin embargo, voló demasiado cerca del sol; sus alas se derritieron y cayó al mar. Dédalo voló hasta Sicilia, donde fue recibido por el rey Cócalo. Minos persiguió después a Dédalo pero las hijas de Cócalo lo mataron.

Reinado de Teseo
Como rey de Atenas, Teseo fue sabio y generoso, pero mantuvo el gusto por el peligro y la aventura.
Entre sus aventuras como rey de Atenas se cuenta que raptó a la amazona Hipólita, quien le dio un hijo, Hipólito. Tomó parte en la caza del jabalí de Calidón y en la búsqueda del vellocino de oro con los Argonautas. Fue un devoto amigo de Pirítoo, rey de los lapitas, a quien acompañó a los infiernos para rescatar a la diosa Perséfone. El dios Hades hizo prisioneros a ambos hombres por su irreflexiva acción, pero Hércules consiguió rescatar a Teseo.
Poco después del retorno de Teseo a Atenas, los atenienses reunieron una gran asamblea que ofreció la corona a Teseo, quien se casó luego con Fedra y llegó a ser el poderoso rey cuyas hazañas viven aún en la memoria de los hombres.

Muerte de Teseo
De vuelta en Atenas, encontró su reino sumido en el caos, agitado por rebeliones y corrupción. Incapaz de restablecer la autoridad, envió a sus hijos fuera y zarpó hacia la isla de Esciros, donde Licomedes, rey de la isla, lo mató arrojándolo al mar desde un acantilado.
El oráculo de Delfos encargó a los atenienses que recogieran los huesos de Teseo y los devolvieran a Atenas. Así lo hicieron y le rindieron grandes honores construyéndole una tumba al pobre y desamparado hombre que les había ofrecido su amistad.
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